Home » , , » Mercados huaralinos no quieren emerger, carecen de espíritu emprendedor

Mercados huaralinos no quieren emerger, carecen de espíritu emprendedor

Written By Unknown on sábado, 12 de enero de 2013 | 7:47


















AGUJERO NEGRO

Mercados huaralinos no quieren emerger, carecen de espíritu emprendedor

Por: Arturo Moreno Carrera



Han pasado un par de semanas y algo más de la aparición en Huaral de un supermercado que forma parte de una cadena y la verdad es que las expectativas comerciales se quedaron un poco frustradas. “No pasa nada”, sería la frase juvenil que envuelva un comentario panorámico sobre las acciones y consecuencias de dicha presencia en nuestra ciudad. Pero sobre todo, por la influencia o reacción que debería o podría causar en los mercados locales. Pueden, entonces, los comerciantes de la ciudad respirar tranquilos, porque el asunto no reviste mayor competencia. Aunque en verdad, para los mercaderes huaralinos, el problema no es lo nuevo, sino que ellos no quieren emerger del barro y el atraso marquetero.

En una columna anterior dije que esos nuevos servicios en Huaral “no significarán –per se– la desaparición del Modelo, el Mazú, el Rosario u otros”. Y mencioné que, por el contrario, son estímulospara que nuestros vendedores mejoren sus condiciones y no pierdan su clientela.Pues bien, a la luz de los hechos, aún no surge un enemigo poderoso. Aplausos para la inversión porque significa ampliación del abanico comercial. Y por la evolución del empleo en nuestra ciudad y para los comprovincianos.

Pero (he aquí mi base para esta columna)no ha sido reactivo en la sensibilidad del comercio local. A los ocupantes del Modelo, y los demás establecimientos, ni les pica ni les arde.Pensé, y me equivoqué, que el acicate provocaría reformas. Simplemente cero.

Entendiendo, psicológicamente, las transacciones mercantiles: no hay comparación entre un supermarket, un hipermarket, un retail” o los homecenters, tiendas por departamentos, centros comerciales, con un centro de abastos de barrio. En este grupo el negocio es frío. El cliente llega, coge un “carrito”, se pasea por las diversas zonas de anaqueles y escoge los productos que comprará. Incluso pesa lo que adquiere a granel y luego acude a las cajas de pago para abonar luego que le extiendan el voucher con la cuenta.

En cambio, en el “mercadito” hay corazón. Se encuentran la casera y los caseritos. Dialogan. Las pregunta por el producto, la calidad, el precio, surgen de un lado. Las respuestas del otro tienen vivencia. Hasta rebajita o yapa se puede solicitar. Inclusive, si hay emergencia, hasta un fiado se puede pactar. Si comprador y vendedor tienen amistad hasta comparten algún “chismecito” o comentario amical. Y las despedidas son lazos que cada vez se sujetan al placer de la amistad.

Si esa natural vivenciaexiste y es imborrable, inderogable por ninguna circunstancia ¿por qué nuestros vendedores no mejoran las condiciones de sus puestos de trabajo y adoptan los mecanismos innovadores para la venta? ¿Por qué no imponen orden, limpieza y seguridad en los establecimientos?Los nuestros son –me decía una matrona de experiencia en esos menesteres– mercados sin ton ni son.

Me da pena observar que, realmente, no quieren emerger del barro y el atraso marquetero. Por ejemplo el Modelo, lugar al que voy especialmente cada domingo a las 8 después de la misa, sigue sumido en el caos y la suciedad. Los mercados de barrio sobreviven y triunfan ante la competitividad con coraje, con visión. Allí están, y los cito como muestra porque los conocí de cerca, el Modelo N° 2 de Surquillo o el San José de Jesús María, donde se impuso el ordenamiento limeño iniciado por Alberto Andrade, y donde sus posesionarios optaron por ser, en conjunto, un mejor centro de abastos sin perder sus latidos.

Por fin de año la comuna huaralina trató de evitar la aglomeración de ambulantes en las calles aledañas del “modelo”. ¿Saben qué hicieron los dirigentes del citado? Les dieron cabida en los pasadizos del interior. Convirtieron a su local en un pandemonio, era imposible caminar y menos hacer las compras con tranquilidad y seguridad. Todo por obtener algunos recursos monetarios. El vil metal n o hubiera servido para nada si se originaba una tragedia. Dios es grande y es huaralino. No quiso que surja el dolor por culpa de algunos necios.


¿Qué lograron? ¿Vender más? No lo creo. Yo salí corriendo y busqué otro punto. Era desagradable estar allí. ¿Favoreció en algo a sus asociados? No lo creo. Una idea nada más: para ayudar a sus colegas hubieran aceptado ambulantes, pero en la zona sur, donde hay decenas de puestos vacíos, donde hay una explanada vacía. Eso sí habría ayudado a los vendedores de esa parte, que actualmente son los menos respaldados. No habrían convulsionado la zona norte y centro y pudieron –seguramente– crecer las ventas. Ideas, señores “dirigentes”. Cambien sus mentalidades. Traten de aprovechar las ventajas que tienen. Caso contrario, hoy no tal vezmañana tampoco, pero si un poco más adelante, su mercado puede terminar ahogado en el fango y el caos.
Share this article :

Anímate y coméntanos lo que pienses sobre esta NOTICIA:

Publicar un comentario