Home » , » ¿Deben sentir temor los comerciantes huaralinos por la presencia de Metro y Vea?

¿Deben sentir temor los comerciantes huaralinos por la presencia de Metro y Vea?

Written By Unknown on miércoles, 14 de noviembre de 2012 | 21:15


















AGUJERO NEGRO

¿Deben sentir temor los comerciantes huaralinos por la presencia de Metro y Vea?   

Por: Arturo Moreno Carrera


En breve plazo los huaralinos contaremos con nuevos mercados. Por lo menos hay dos voceados para abrir pronto. Uno de ellos está trabajando a todo viento el local que ocupará, el otro ya cuenta con terreno a sólo una cuadra de la Plaza de Armas. El primero podría estar abriendo puertas en diciembre. La inversión a gran escala en este rubro ha fijado sus ojos en nuestra ciudad y en nuestro pueblo, con la esperanza de obtener una gran rentabilidad. Treinta mil viviendas, unas 40 mil familias, es el primer objetivo a conquistar. El marketing moderno desplegará sus poderes para capturar la atención de los compradores. Seguramente apoyado por la ventaja del dinero plástico. Si, esa tarjeta de crédito que muchos piensan es la solución al apuro.


La presencia de estos negocios, sin embargo, ha generado una corriente antagónica. Por allí han surgido jingles radiales de tono radical que la catalogan de funesta. Los mensajes, tácitamente, sostienen que vendrá una época apocalíptica para los comerciantes locales. Inmediatamente recuerdo esos spots televisivos del primer periodo de Alan García oponiéndose a la, entonces, probable instauración de un gobierno comandado por Mario Vargas Llosa. El shock, que posteriormente lo impuso Alberto Fujimori, no fue tan devastador para la economía, ni generó mayor pobreza a la que ya había en dicho momento, por la hiperinflación galopante.

Estimo, pues, que nuevos mercados en Huaral no significarán –per se–  la desaparición de los actuales: Modelo, Mazú, El Rosario, Miyashiro, y otros. O de los emergentes mini market ya establecidos. Más bien, estos servicios podrían acicatear a nuestros vendedores a mejorar las condiciones de sus establecimientos y adoptar los mecanismos innovadores para la venta y el clientelaje. Entiéndase por clientelaje a la partida de seguidores cautivados por equis o zeta motivos que le ofrece su “casero”. ¿Qué es lo que busca un comprador común? Menor precio y mejor producto, básicamente. Pero también orden y limpieza, y acaso seguridad, en el lugar al cual acude.

¿Qué ha pasado con nuestros mercados? Que, lamentablemente, 40 y quizá 50 años involucrados mentalmente en la cultura Cahuas no ha cambiado nada después del desalojo de las calles realizada por Jaime Uribe en setiembre 2004. El caos, el desorden y la informalidad siguen latentes, ya no en las calles llenas de ambulantes, sino en los centros establecidos. Cuando un comprador va al Modelo (sólo con ánimo demostrativo cito al lugar más grande y que probablemente recibió mayor apoyo municipal desde su inauguración) ingresa a un espacio tugurizado, sobre todo en los fines de semana. En fechas de lluvia camina sobre charcos y sorteando el barro destructivo de zapatos. En la zona de pescados, aves y carnes muchas veces no es necesario que el clima moje los pasadizos.

Peor dificultad enfrentan nuestros mercados con la división de “asociados” que con la presencia de los grandes almacenes. He aquí, tal vez, el origen o causa de la desastrosa situación local. En el Modelo hay tres dirigencias, los mercaderes ya no saben a quién seguir, a quien hacer caso. En tanto, el drama empeora y la necesidad de subsistir se ciñe sobre los vendedores. Mucho más sobre aquellos que por ausencia de un buen capital habitualmente ofrecen escasos productos. Y la cosa parece contagiosa. El Miyashiro nunca funcionó y queda sólo un local con algunos vendedores de “cachina”. Muchos socios perdieron su plata. Hasta en los “mercados mayoristas” de frutas o de verduras hay problemas. Ninguno logra despegar. Huaral quisiera, anhela, verdaderamente, contar con emporios comerciales. No olvidemos que nuestro valle es una real despensa de Lima y de muchas otras ciudades del país. Pero la inversión privada local no alcanza a mirar más allá de sus narices.

Ahora que se abran Metro, Vea y quien sabe que más, queda el reto de reaccionar. Rápido y con mucha inteligencia. No es verdad que los precios –y lo digo con experiencia propia– son menores en esos centros de acopio. Despreocúpense de ese tema. La competitividad tendrá otras fuerzas, como la calidez en el servicio, como la limpieza del puesto y de los productos, como la organización sólida del agrupamiento para catalogar acciones especiales. ¿Cómo triunfa la sociedad? Teniendo gente dialogante, creativa, audaz, visionaria, cooperativa, no egoísta, solidaria. ¡Vamos! A ponerse las pilas y luchar con corazón. El suelo está parejo para todos y el sol sale cada mañana.
Share this article :

Anímate y coméntanos lo que pienses sobre esta NOTICIA:

Publicar un comentario