AGUJERO NEGRO
¿Deben sentir temor los comerciantes huaralinos por la presencia de Metro y Vea?
Por: Arturo Moreno Carrera
Email:: imagencorp2011@hotmail.com
En breve plazo los huaralinos
contaremos con nuevos mercados. Por lo menos hay dos voceados para abrir
pronto. Uno de ellos está trabajando a todo viento el local que ocupará, el
otro ya cuenta con terreno a sólo una cuadra de la Plaza de Armas. El primero
podría estar abriendo puertas en diciembre. La inversión a gran escala en este rubro ha fijado sus ojos
en nuestra ciudad y en nuestro pueblo, con la esperanza de obtener una gran
rentabilidad. Treinta mil viviendas, unas 40 mil
familias, es el primer objetivo a conquistar. El marketing moderno desplegará
sus poderes para capturar la atención de los compradores. Seguramente apoyado
por la ventaja del dinero plástico. Si, esa tarjeta de crédito que muchos
piensan es la solución al apuro.
La presencia de estos negocios, sin
embargo, ha generado una corriente antagónica. Por allí han surgido jingles
radiales de tono radical que la catalogan de funesta. Los mensajes, tácitamente, sostienen
que vendrá una época apocalíptica para los comerciantes locales. Inmediatamente recuerdo esos spots televisivos del primer periodo de Alan
García oponiéndose a la, entonces, probable instauración de un gobierno
comandado por Mario Vargas Llosa. El shock, que posteriormente lo impuso
Alberto Fujimori, no fue tan devastador para la economía, ni generó mayor
pobreza a la que ya había en dicho momento, por la hiperinflación galopante.
Estimo, pues, que nuevos mercados en
Huaral no significarán –per se– la
desaparición de los actuales: Modelo, Mazú, El Rosario, Miyashiro, y otros. O
de los emergentes mini market ya establecidos. Más bien, estos servicios
podrían acicatear a nuestros vendedores a mejorar las condiciones de sus
establecimientos y adoptar los mecanismos innovadores para la venta y el
clientelaje. Entiéndase por clientelaje a la partida de seguidores cautivados
por equis o zeta motivos que le ofrece su “casero”. ¿Qué es lo que busca un comprador común? Menor precio y mejor
producto, básicamente. Pero también orden y
limpieza, y acaso seguridad, en el lugar al cual acude.
¿Qué ha pasado con nuestros mercados?
Que, lamentablemente, 40 y quizá 50 años involucrados mentalmente en la cultura
Cahuas no ha cambiado nada después del desalojo de las calles realizada por
Jaime Uribe en setiembre 2004. El caos, el desorden y la informalidad siguen latentes, ya no en las calles llenas de ambulantes, sino en los centros
establecidos. Cuando un comprador va al Modelo (sólo con ánimo demostrativo cito
al lugar más grande y que probablemente recibió mayor apoyo municipal desde su inauguración)
ingresa a un espacio tugurizado, sobre todo en los fines de semana. En fechas
de lluvia camina sobre charcos y sorteando el barro destructivo de zapatos. En
la zona de pescados, aves y carnes muchas veces no es necesario que el clima
moje los pasadizos.
Peor dificultad
enfrentan nuestros mercados con la división de “asociados” que con la presencia
de los grandes almacenes. He aquí, tal vez, el origen
o causa de la desastrosa situación local. En el Modelo hay tres dirigencias,
los mercaderes ya no saben a quién seguir, a quien hacer caso. En tanto, el
drama empeora y la necesidad de subsistir se ciñe sobre los vendedores. Mucho
más sobre aquellos que por ausencia de un buen capital habitualmente ofrecen
escasos productos. Y la cosa parece contagiosa. El Miyashiro nunca funcionó y
queda sólo un local con algunos vendedores de “cachina”. Muchos socios
perdieron su plata. Hasta en los “mercados mayoristas” de frutas o de verduras
hay problemas. Ninguno logra despegar. Huaral quisiera,
anhela, verdaderamente, contar con emporios comerciales. No olvidemos que
nuestro valle es una real despensa de Lima y de muchas otras ciudades del país.
Pero la inversión privada local no alcanza a mirar más allá de sus narices.
Ahora que se abran Metro, Vea y quien sabe que más, queda el reto de
reaccionar. Rápido y con mucha inteligencia. No
es verdad que los precios –y lo digo con experiencia propia– son menores en
esos centros de acopio. Despreocúpense de ese tema.
La competitividad tendrá otras fuerzas, como la calidez en el servicio, como la
limpieza del puesto y de los productos, como la organización sólida del
agrupamiento para catalogar acciones especiales. ¿Cómo triunfa la sociedad?
Teniendo gente dialogante, creativa, audaz, visionaria, cooperativa, no egoísta,
solidaria. ¡Vamos! A ponerse las pilas y luchar con corazón. El suelo está
parejo para todos y el sol sale cada mañana.
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