AGUJERO NEGRO
¿Qué futuro estamos labrando para nuestros jóvenes?
Por: Arturo Moreno Carrera
Email:: imagencorp2011@hotmail.com
En el libro “Los jóvenes y el empleo en América
Latina. Desafíos y perspectivas ante el nuevo escenario laboral”, patrocinado
por CEPAL (Comisión Económica para América Latina, de la ONU) se explica que la
juventud de esa jurisdicción “parece disponer de condiciones sumamente
favorables para su desarrollo pleno en los diferentes ámbitos de la vida” pero
“una serie de obstáculos impiden el aprovechamiento pleno de estas ventajas, entre los que predominan los problemas de
inserción laboral”. Remarca que al analizar la tasa de
desempleo juvenil “se observa que los avances han sido escasos”.
En el texto se esgrime cifras obtenidas por la OIT
(Organización Internacional del Trabajo) entre 1993 y 2003: “el desempleo de los jóvenes de 15 a 24 años
aumentó de 12,4 a 16,6%.Prácticamente la mitad
de los desempleados de la región son jóvenes. La gravedad muestra una tasa de
desempleo a nivel regional de 20,8% en el caso de mujeres jóvenes contra un
14,0% en el caso de los hombres jóvenes”. Añade que “en el grupo de 15 a 19
años, uno de cada 20 jóvenes no estudia, no se desempeña en oficios del hogar,
ni trabaja y tampoco busca trabajo, tratándose, sin duda, de jóvenes de alto
riesgo social”.
Finalmente, señala que “entre los jóvenes que sí
trabajan, un elevado porcentaje lo
hacen en condiciones precarias, inestables, con bajas remuneraciones
y sin la posibilidad de acumular un tipo de experiencia que les permita
desarrollar trayectorias laborales ascendentes”.
Pero el problema no sólo es de A.L., también es un
dilema grave para Europa. En “Theprisma, The Multicultural Newspaper” se
subraya que actualmente “miles de jóvenes vagan día tras día en muchos países
con la aspiración de encontrar una oferta en el mercado laboral”, pero “su
propósito es casi imposible ante los recortes de los gobiernos para atajar la
crisis”. Sobre Italia se menciona que “sufre una desocupación juvenil de 29,6
%, uno de los índices más altos de Europa, según datos recientes”. El Reino
Unidoregistró al cierre de julio pasado un 20,4% de personas menores de 30 años
sin un puesto de trabajo. En España es más dramática la penuria: a fines de
julio la brecha de jóvenes sin
opción laboral subió al 45,7%.
Anoto esas cifras porque son países al que los
peruanos, y entre ellos los huaralinos, buscan que emigrar “para buscar un
futuro mejor”. Esa meta hay que desecharla, pues ya no representan la alternativa a la situación peruana.
Tampoco lo son Japón, EE.UU., Argentina o Chile porque igualmente están pasando
por terribles momentos.
¿Qué hacer entonces para ayudar a la juventud? La
historia nos ha dejado muy buenos ejemplos. En 1929 se produjo la llamada Gran
Depresión, que afectó a los EE.UU. y casi todos los países del mundo hasta
principios de las década 1940-1950. En Norteamérica millones de jóvenes
recorrían su país en busca de empleo. El entonces presidente Franklin D.
Roosevelt creo el CivilianConservation Corps o CCC. Fue el método para construir muchas obras con la mano de obra
juvenil y que aquellos tuvieran una fuente de ingresos para
paliar el hambre. Esos hombres desarrollaron habilidades cívicas y laborales,
incluso se enlistaron patrióticamente para la Segunda Guerra Mundial.
En Ecuador, no
hace mucho tiempo, ante la tremenda inseguridad ciudadana, se planificó una
campaña de participación juvenil y reforzamientos de los
valores de la identidad nacional, seguridad vecinal y conducta personal, desde
los colegios y pasando por los barrios. El cambio en las localidades no se
logra pronto, pero la mentalidad de los jóvenes y los afanes
por el progreso común van dando sus frutos. El caso es que la propuesta tiene que convertirse en
política nacional y sostenerlo con recursos suficientes para que no cunda el
desaliento y la frustración.
Mientras
tanto, ¿qué hacen nuestras autoridades ediles en Huaral? Programaron una
“semana de la juventud” con actividades menores, deportes, folklore,
distracciones, música. Todo dentro del plan romano Pan y circo. La vieja
fórmula de los emperadores más corruptos de ese imperio para contentar al
pueblo y evitar que piense y fiscalice sus actos. Es verdad, los “BazanBoys”
proyectaron actividades sin ton ni son, cuyo final fue un pobrísimo espectáculo en la Plaza de Armas, donde
había escasos jóvenes. Les falló el plan Pan y circo. Inclusive, para regalar
su “pachamanca”, los municipales tuvieron que ir a diversos barrios a “recoger”
gente. ¿Cuánto habrá costado toda esa gansada?
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