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¿Qué futuro estamos labrando para nuestros jóvenes?

Written By Unknown on jueves, 27 de septiembre de 2012 | 15:26


















AGUJERO NEGRO

¿Qué futuro estamos labrando para nuestros jóvenes? 

Por: Arturo Moreno Carrera



En el libro “Los jóvenes y el empleo en América Latina. Desafíos y perspectivas ante el nuevo escenario laboral”, patrocinado por CEPAL (Comisión Económica para América Latina, de la ONU) se explica que la juventud de esa jurisdicción “parece disponer de condiciones sumamente favorables para su desarrollo pleno en los diferentes ámbitos de la vida” pero “una serie de obstáculos impiden el aprovechamiento pleno de estas ventajas, entre los que predominan los problemas de inserción laboral”. Remarca que al analizar la tasa de desempleo juvenil “se observa que los avances han sido escasos”.

En el texto se esgrime cifras obtenidas por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) entre 1993 y 2003: “el desempleo de los jóvenes de 15 a 24 años aumentó de 12,4 a 16,6%.Prácticamente la mitad de los desempleados de la región son jóvenes. La gravedad muestra una tasa de desempleo a nivel regional de 20,8% en el caso de mujeres jóvenes contra un 14,0% en el caso de los hombres jóvenes”. Añade que “en el grupo de 15 a 19 años, uno de cada 20 jóvenes no estudia, no se desempeña en oficios del hogar, ni trabaja y tampoco busca trabajo, tratándose, sin duda, de jóvenes de alto riesgo social”.

Finalmente, señala que “entre los jóvenes que sí trabajan, un elevado porcentaje lo hacen en condiciones precarias, inestables, con bajas remuneraciones y sin la posibilidad de acumular un tipo de experiencia que les permita desarrollar trayectorias laborales ascendentes”.

Pero el problema no sólo es de A.L., también es un dilema grave para Europa. En “Theprisma, The Multicultural Newspaper” se subraya que actualmente “miles de jóvenes vagan día tras día en muchos países con la aspiración de encontrar una oferta en el mercado laboral”, pero “su propósito es casi imposible ante los recortes de los gobiernos para atajar la crisis”. Sobre Italia se menciona que “sufre una desocupación juvenil de 29,6 %, uno de los índices más altos de Europa, según datos recientes”. El Reino Unidoregistró al cierre de julio pasado un 20,4% de personas menores de 30 años sin un puesto de trabajo. En España es más dramática la penuria: a fines de julio la brecha de jóvenes sin opción laboral subió al 45,7%.

Anoto esas cifras porque son países al que los peruanos, y entre ellos los huaralinos, buscan que emigrar “para buscar un futuro mejor”. Esa meta hay que desecharla, pues ya no representan la alternativa a la situación peruana. Tampoco lo son Japón, EE.UU., Argentina o Chile porque igualmente están pasando por terribles momentos.

¿Qué hacer entonces para ayudar a la juventud? La historia nos ha dejado muy buenos ejemplos. En 1929 se produjo la llamada Gran Depresión, que afectó a los EE.UU. y casi todos los países del mundo hasta principios de las década 1940-1950. En Norteamérica millones de jóvenes recorrían su país en busca de empleo. El entonces presidente Franklin D. Roosevelt creo el CivilianConservation Corps o CCC. Fue el método para construir muchas obras con la mano de obra juvenil y que aquellos tuvieran una fuente de ingresos para paliar el hambre. Esos hombres desarrollaron habilidades cívicas y laborales, incluso se enlistaron patrióticamente para la Segunda Guerra Mundial.

En Ecuador, no hace mucho tiempo, ante la tremenda inseguridad ciudadana, se planificó una campaña de participación juvenil y reforzamientos de los valores de la identidad nacional, seguridad vecinal y conducta personal, desde los colegios y pasando por los barrios. El cambio en las localidades no se logra pronto, pero la mentalidad de los jóvenes y los afanes por el progreso común van dando sus frutos. El caso es que la propuesta tiene que convertirse en política nacional y sostenerlo con recursos suficientes para que no cunda el desaliento y la frustración.

Mientras tanto, ¿qué hacen nuestras autoridades ediles en Huaral? Programaron una “semana de la juventud” con actividades menores, deportes, folklore, distracciones, música. Todo dentro del plan romano Pan y circo. La vieja fórmula de los emperadores más corruptos de ese imperio para contentar al pueblo y evitar que piense y fiscalice sus actos. Es verdad, los “BazanBoys” proyectaron actividades sin ton ni son, cuyo final fue un pobrísimo espectáculo en la Plaza de Armas, donde había escasos jóvenes. Les falló el plan Pan y circo. Inclusive, para regalar su “pachamanca”, los municipales tuvieron que ir a diversos barrios a “recoger” gente. ¿Cuánto habrá costado toda esa gansada?
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